Dr MIGUEL BENASAYAG

Nacido en Argentina y exiliado en Francia a fines de la década de 1970, reside en Paris desde aquella época, aunque visita nuestro país de manera regular.Es Doctor en psicopatología, filósofo, investigador, psicoanalista y un activo militante político.Autor de más de 30 libros publicados en 12 idiomas, entre otros:“La Fragilité” (1999), “Connaitre est Agir”(2008), “Organisme et artefacte” (2010), "Mythe de L´ individu”(2000) y “L’eloge du Coflit” (2009). Varios de ellos fueron traducidos al castellano. Actualmente es Director del Proyecto “Laboratorios Sociales en Argentina” en red con Brasil-Francia-España e Italia-

jueves, 25 de abril de 2013

Compartimos el trabajo y los aportes de Laboratorio Social Madrid, España- A cargo del Lic. Fabián Appel


Laboratorio Social Madrid, España

 
Hacia un nuevo paradigma de intervención en salud mental y colectivos sociales

 
En noviembre de 2012 dio comienzo el primer Laboratorio Social en Madrid. Este dispositivo de transmisión e intercambio se ha venido desarrollando en Francia, Italia, Brasil y Argentina bajo la dirección de Miguel Benasayag y su objetivo es investigar los emergentes psicosociales en la actual situación de crisis de las estructuras que se pretendían eternas.

Con esos talleres se inició un trayecto con la intención de construir una herramienta que nos permita avanzar en la comprensión de la actual crisis multidimensional.


La promesa de la modernidad, que declaraba al hombre como centro de sus desvelos, ha generado sus singulares aberraciones. Una de ellas y no la menor, es la que promovieron los ideólogos de la posmodernidad, donde el hombre como profeta, como mesías de su propio ser, se convierte en una figura enferma de imagen atrapada en el panóptico del control comunicacional, en la indiferencia del "todas las ideas son respetables, luego, todo vale". Asistimos a una experiencia acrítica de la vida, a la especialización (fragmentación) de la actividad profesional bajo mandatos de individualismo a ultranza, casi de autismo social. Procesos múltiples y divergentes, que en absoluto cumplen la expectativa de emancipación supuesta, alimentan la creación de una hipocondría ampliada por la invención de enfermedades y fármacos dispuestos para ellas: la “patologización” de la vida corresponde a un incremento del aislamiento y la medicalización.


En el centro de esta experiencia se propuso trabajar dimensiones del conflicto expresado de diferentes formas:

1) Acerca de la singularidad, de cómo lo subjetivo comparte el espacio con las multiplicidades de la época y que se traduce en la aparición de la llamada interioridad del hombre y su intencionalidad. O lo que es lo mismo, un deseo que siempre se inscribe en las situaciones de existencia. 

2) De cómo una sociedad que ha perdido el interés por participar en los procesos sociales, apunta a convertir al individuo en una holografía de sí mismo.

3) La estructura de una sociedad "panóptica", instrumentada por la técnica, etiqueta a los individuos apropiándose del lugar de la verdad y en el mejor de los casos los reduce a una resistencia subjetiva que a su vez se ve rápidamente asimilada por los saberes instituidos.

En la primera sesión contó con la presencia de Miguel Benasayag para continuar durante tres sesiones más con un trabajo de grupo teórico – práctico que permita situar los ejes posibles de investigación y praxis de los Laboratorios Sociales en Madrid.

  Resumen del desarrollo realizado:

Desde la primera reunión se planteó como tarea del Laboratorio social el interés de trabajar en grupo, entre todos, sobre los “emergentes sociales”.

Los emergentes sociales son, absolutamente todos, de naturaleza política, también en la manera en que se manifiestan los síntomas. Un síntoma hace, expresa, una política. Todo lo social es político y la política es síntoma, ya se trate de ideales positivos, objetivos, discurso social- económico, o de malestares.

A lo largo de las reuniones aparecieron diferentes temas de interés de los participantes para trabajar en el grupo. Todos se refieren a algún ámbito de desarrollo de malestares (política, trabajo, salud, educación), y la nominación vigente de salud/enfermedad no parece un tema menor ni reducible a patologías físicas y anímicas. Salud/ enfermedad son nominaciones políticas, cambiantes según el fondo ideológico de la época, los discursos de la ciencia, o la estructura económica. Aún en el ámbito más restringido de las prácticas sanitarias caben hoy dos preguntas: ¿Es posible una práctica “sanitaria” donde se tenga en cuenta a los sujetos? O ¿Existe la posibilidad de una práctica que conlleve la emancipación de los sujetos?

La evolución histórica de las prácticas sanitarias a partir del siglo xviii introduce el ideal de la ciencia de liberar a la humanidad de sus males. El desarrollo de la técnica en el marco del capitalismo modela los ideales sociales para ponerlos al servicio del mercado. Esto es el biopoder, no sólo sobre los individuos sino sobre sus formas biológicas. Todo el pensamiento sobre la salud (el de los expertos, el delos medios, corrientes alternativas) está relacionado con generar un determinado tipo de economía y producir individuos acordes a la misma: útil, obediente, disciplinado, sin grietas, sin admisión de sufrimiento, y sin lazos sociales. Todo lo que tenga que ver con lo emocional, la rebelión, o la singularidad está patologizado.

 Añadiría, como se había señalado en la reunión anterior, que esta tendencia está encaminada a producir un tipo determinado de subjetividad: individuos precarizados producidos por el poder terapéutico (como uno de los procedimientos de aseguramiento de la construcción de los individuos en el sistema capitalista) que tiene por objetivo imponer la persistencia del “ser precario”. Esta persistencia es necesaria porque implica un tipo de vulnerabilidad que produce el máximo beneficio para el capital.

Los efectos que esta realidad genera sobre los sujetos - sujetados a ella- son múltiples y nuevos, una verdadera eclosión de “malestares”: las llamadas enfermedades del vacío; las miserias de la abundancia y la abundancia de la miseria; y, sobre todo, la patologización de toda singularidad que no se inscriba en alguno de los rasgos normativizados.

El malestar es el nombre bajo el que pueden agruparse una serie de emergentes sociales desde la perspectiva del síntoma. Irreductibles a ser reconducidos por los dispositivos del poder terapéutico, como síntomas encierran el potencial político emancipador a desvelar. [1] El malestar lo tomamos como la nueva cuestión social, desde la cual pensar los emergentes sociales.

2- Criterios metodológicos:

- Definido el “tema” (malestares) se tratará de no quedarnos en un nivel de diagnóstico, hay muchos ya, aunque los incluyamos y profundicemos [2] en ciertas especificidades. Más bien se trataría de llegar a plantearnos criterios y estrategias para la práctica.

- Relacionado con lo anterior (prácticas) el objetivo es “identificar” las formas emergentes, tanto las que se “imponen” en la realidad (o el estado de las cosas) como aquellas que la “agujerean” (llámense rupturas, resistencias o nuevas formas de acción) con sus logros y contradicciones.

- “Identificar” es también quedarnos con “lo que hay” y en un papel de “observador”, la idea es plantearnos ir un poco más allá (a partir de intercambios con zonas de ruptura o resistencia) para construir situaciones que articulen y profundicen con las emergentes.

- La producción que podamos hacer, el resultado de nuestra tarea como grupo, no debería ser un documento académico, sino tomar la forma de un manifiesto (Aunque podrían ser dos, uno más largo tipo “documento base” y otro más corto, en formato manifiesto). ¿Por qué? Porque un manifiesto es siempre una cierta invitación a la acción, la primera: compartirlo con otros, y luego puede tener función de “virus”…

- Incorporar al análisis y propuestas elementos provenientes de nuestras prácticas, ya sean profesionales, asociativas, del entorno barrial, de la vida personal… etc.

- La forma de trabajo: la pensamos autogestionada, colaborativa. Se plantea la hipótesis de combinar la división en pequeños grupos según los subtemas a desarrollar (dos/tres personas) para luego poner en común. Esto deberíamos decidirlo en la próxima reunión en función de lo que consideremos más operativo para la tarea y para la participación activa de todos.

3- Definición de la tarea:
Visto este desarrollo para afrontar la tarea, proponemos el siguiente título para la misma: Malestares sociales, síntomas y política.

La primera tarea, sería desarrollar de manera conjunta un índice que despliegue analíticamente los malestares para organizar el trabajo del grupo. El índice debería poder sintetizarse finalmente en cinco o seis temas a desarrollar. Sería conveniente tener presente la idea de desplegar las nominaciones de los malestares más que ámbitos concretos donde éstos se manifiestan, ya que es previsible que transversalmente los incluyan.

Cabe la posibilidad, si cada uno vamos pensado mientras tanto, de ir poniendo previamente en común vía email los subtemas del índice, de manera de consolidarlo en la reunión de marzo.

2- Primera reunión de la segunda fase.
Realizada en el mes de marzo de 2013 se trataron los siguientes puntos:

-          Se plantean varias alternativas: por un lado referido a la temática, seguir abriendo temas (democracia directa/pospolítica, u otros) o parar y centrarse en tema salud y pensar desde allí.

-          Unido a ello la cuestión de grupos diferenciados por tema o solo un grupo.

-          Recogiendo de las propuestas se sintetiza sobre pensar qué pasa con lo humano, en las formas organizativas actuales, en las nuevas formas de política, de salud, nuevas formas de lo subjetivo.

-          Que clínica existente podría contemplar la existencia de sujetos singulares.

-          Construcción de enfermedades y subjetividades asociadas.

-          ¿Contorno? Hasta donde es posible realizar asociaciones creativas en contornos borrosos.

-          Subjetividad y construcciones colectivas de ruptura.

-          Acontecimiento y sostén del acontecimiento. Acontecimiento y circunstancias. (esta formulación surge a raíz del 15M como acontecimiento inicial y su deriva posterior. Este caso sería diferente y novedoso con respecto a lo sucedido con otros acontecimientos que en su fase de sostén sucumbieron o fueron traicionados por la organización, en todo caso se parece al 68)

-          Toma de contacto con CAS, como concreción de luchas en el campo de la salud. Todos los que podamos asistiremos a la presentación y eventualmente allí mismo hablaríamos con ellos para concertar una reunión.

-          Se trata de pensar y actuar, relacionarnos con iniciativas de lucha, más que pensar desde lo que falta.

-          Más allá de las reivindicaciones concretas y urgentes que podemos compartir nos planteamos tratar: Qué sistema de salud pensamos, qué individuo se quiere construir desde la salud. Qué se consideran logros a mantener y qué mecanismos responden a las necesidades de expansión de la industria médica y de salud mental, o de control de las instituciones. Crítica a ciertas respuestas alternativas.


Posteriormente Ana Madarro envía al resto del grupo una propuesta provisional de índice que se someterá a discusión y revisión en la reunión de abril del grupo de trabajo.



[1] Salud y enfermedad, como se señala más arriba son nominaciones políticas, cambiantes según el fondo ideológico de la época, los discursos de la ciencia, o la estructura económica. Son términos relativos, normativos y estadísticos, impuestos por el discurso estatal basado en la autoridad de los especialistas, los intereses del mercado, y difundido por los medios de comunicación. Salud y enfermedad los tomaremos como un emergente de la realidad actual.
[2] Las cuatro reuniones precedentes nos darían material para una base epistemológica genérica, no solo de diagnóstico sino de “subtemas” a incluir.

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