Dr MIGUEL BENASAYAG

Nacido en Argentina y exiliado en Francia a fines de la década de 1970, reside en Paris desde aquella época, aunque visita nuestro país de manera regular.Es Doctor en psicopatología, filósofo, investigador, psicoanalista y un activo militante político.Autor de más de 30 libros publicados en 12 idiomas, entre otros:“La Fragilité” (1999), “Connaitre est Agir”(2008), “Organisme et artefacte” (2010), "Mythe de L´ individu”(2000) y “L’eloge du Coflit” (2009). Varios de ellos fueron traducidos al castellano. Actualmente es Director del Proyecto “Laboratorios Sociales en Argentina” en red con Brasil-Francia-España e Italia-

lunes, 28 de mayo de 2012





 

LABORATORIOS SOCIALES EN ARGENTINA    JUNTO  A



Tienen el agrado de informar sobre los Seminarios Intensivos que dictará el Dr. Miguel Benasayag en su próxima visita a Bs. As en Julio- Agosto de 2012.




Con el auspicio de las Universidades de Paris VIII (Francia) - y de diversas Cátedras de las Facultad de Psicología, Medicina y Ciencias Sociales de UBA



Seminarios 2012 de Miguel Benasayag

Cada Seminario es independiente y cuenta con una duración total de 12 hs reloj


VACANTES LIMITADAS


Seminario: 26- 27 y 28 de Julio  (de 14 a 18 hs.)  "Complejidad y prácticas en salud mental en estos tiempos. Clínica y compromiso social"

Dirigido a profesionales del campo de la salud mental (psicoanalistas, psicólogos, psiquiatras)
o ligados a él, interesados en comprender el enfoque de trabajo “investigación- acción” que
ofrece el dispositivo de los Laboratorios Sociales.


Seminario:16-17 y 18 de Agosto  (de 14 a 18 hs.) 
"Complejidad, prácticas y compromiso social Ante las novedades de un nuevo dispositivo orgánico que comienza a emerger."


Dirigido a: profesionales del campo de lo social, la salud mental, la educación, la medicina y otros interesados en la propuesta que ofrece el dispositivo de los Laboratorios Sociales.


Informes e inscripciones: solicitamos tengan a bien dirigirse por mail precisando sus datos al correo de LSA


lunes, 21 de mayo de 2012

Compartimos con ustedes la Difusión de las grabaciones en DVD del Primer Seminario Intensivo que dictó en
Bs As el Dr. Miguel Benasayag en Julio-Agosto del 2011
“Fundamentos teórico-metodológicos para la construcción de dispositivos sociales de abordaje de las nuevas demandas en salud mental: sufrimiento psíquico y crisis social”.


Para ampliar la información Todos los interesados pueden realizar consultas a través de la siguiente casilla de mail

domingo, 20 de mayo de 2012

Compartimos esta Nota de Interés

Domingo, 20 de mayo de 2012      

SOCIEDAD › EL PROCESO DE EXTERNACION DE PACIENTES DE SALUD MENTAL

Detrás de los muros

Después de la sanción de la Ley de Salud Mental y pese a que falta la reglamentación, la Defensoría General de la Nación inició una revisión de casos en la ciudad de Buenos Aires. De 1700 pacientes analizados, el 75 por ciento fue externado, derivado a lugares intermedios o fue aceptada la internación voluntaria.           
                                                                                                       
 Por Emilio Ruchansky                                                    
Desde la sanción de la Ley de Salud Mental a fines de 2010, la Defensoría General de la Nación (DGN) viene aplicando periódica e intensamente los mecanismos para terminar con las internaciones involuntarias que se extienden sin justificación. Y lo hace sólo en la ciudad de Buenos Aires, donde tiene jurisdicción y en sólo 8 meses atendió más de 1700 casos: cerca del 75 por ciento de las personas resultaron externadas, derivadas a otros lugares intermedios o aceptaron transitoriamente su internación una vez revisada. En el resto del país, aún faltan establecer estos controles. “Tratamos de resolver extrajudicialmente los casos porque es más rápido para externar un paciente. Constatamos fallas de tratamiento, inactividad general para externar, sobremedicación y contenciones físicas, es decir ataduras a pacientes, que eran innecesarias”, explicó a Página/12 el director de la Unidad de Salud Mental de la Defensoría, Mariano Laufer.
Las internaciones involuntarias, a partir de la nueva ley, sólo pueden imponerse cuando existe el “riesgo cierto e inminente” de que alguien se hará daño a sí mismo o a terceros, antes bastaba con “el riesgo potencial” de que esto sucediera. Como la norma no fue reglamentada aún, pese a las distintas consultas y foros realizados, el órgano de control y revisión de este tipo de intervenciones ponderado en la ley no está en funcionamiento. Sin embargo, la DGN lanzó la Unidad de Salud Mental en agosto del año pasado, amparada en la nueva normativa y dedicada sólo a mayores de edad, por el momento.
“La Unidad cuenta con 22 personas. Hay nueve abogados, tres psicólogos, tres psiquiatras y tres trabajadores sociales, entre otros. El objetivo es lograr que se respeten los derechos de los pacientes y que su voz sea escuchada”, dijo Laufer. El asesoramiento es gratuito y dos de cada tres consultas sobre pacientes que requieren un abogado defensor, según un informe divulgado por la DGN, provienen directamente de las clínicas y hospitales, el tercio restante llega de parte de algunos de los 24 juzgados nacionales de primera instancia en lo civil, con competencia en asuntos de familia.
En estos primeros ocho meses se pasó de controlar 19 a 27 instituciones. “Recorremos a diario los neuropsiquiátricos públicos de la ciudad: Borda, Moyano y Alvear. También las áreas de salud mental de los hospitales Piñero y Alvarez, una serie de clínicas privadas y una comunidad terapéutica que se llama Gradiva”, comentó Laufer. El trabajo comienza con averiguar las necesidades y anhelos del paciente y se contacta a la familia, agregó. Luego se revisa su historia clínica, se dialoga con el personal de la institución y se analiza la internación: la ley requiere que sea “lo más breve posible”.
“Tratamos de contactar a la persona dentro de los primeros días hábiles de recibida la consulta. Y escuchamos quejas. Pueden ser por la medicación, el impedimento de paseos o de llamados telefónicos o pretensiones de otro tipo de tratamiento, ambulatorio por ejemplo. Nosotros tratamos de que la gestión judicial sea el último recurso cuando piden la externación por los tiempos judiciales. Generalmente logramos que la propia institución les dé salida”, detalló Laufer. Cuando existe un proceso de insania o inhabilitación de la persona, los casos son analizados por los abogados de la DGN.
Algunas veces son los familiares quienes pretenden extender la internación y es preciso que los integrantes de la Unidad de Salud Mental les muestren otros tipos de opciones, ya que se prioriza la voluntad del paciente. También puede haber desidia de parte de las instituciones, que cuanto más retienen a la persona más les cobran a las obras sociales y prepagas, aunque estas últimas también controlan esto para evitarlo. “El asunto se agrava en los lugares públicos, que no tienen límites impuestos por las coberturas de salud privadas, y con usuarios de drogas ante el supuesto riesgo de una futura recaída del paciente”, comentó el titular del área.
Aunque no se acude mayormente a la Justicia para externar, las veces que se contacta a un juzgado, las repuestas son favorables al paciente. Muchos jueces ignoran las condiciones de los tratamientos y tampoco las controlan, pese a las indicaciones emanadas por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el fallo Tuffano, que exige un control activo y periódico. De los 1700 casos, 40 fueron judicializados y en la mitad de éstos no hizo falta aguardar la decisión judicial porque la propia institución, al enterarse del embate legal, accedió a externar al paciente.
Cuando se detectan fallas estructurales en el servicio brindado, los integrantes de la Unidad de Salud Mental derivan el caso a la Comisión de Seguimiento del Tratamiento Neuropsiquiátrico de la DGN, que hace la denuncia a la Superintendencia de Salud o incluso ante las obras sociales y prepagas. El balance difundido por DGN, tras ocho meses de trabajo, muestra los cambios que traerá la Ley de Salud Mental cuando se reglamente y extienda su aplicación: “Cerca del 75 por ciento de las personas defendidas fueron externadas y derivadas con su consentimiento a ámbitos de tratamiento menos restrictivos, o aceptaron voluntariamente sus internaciones”.
Cada mes, en la ciudad se suman alrededor de 200 nuevas internaciones involuntarias y por día, según la DGN, se reciben, en promedio, 11 nuevos pedidos de defensa oficial al 4342-5838. “La Unidad permite agilizar todos los procesos y fortalecer la defensa y el acceso a la Justicia de estas personas en especial situación de vulnerabilidad –explica el balance–. De este modo se pretende garantizar el derecho a la salud de las personas, pero también su reconocimiento como ‘sujetos de derecho’ en sentido amplio, con capacidad de decidir sobre sus vidas y defenderse legalmente como el resto de los ciudadanos.”

emilioru@pagina12.com.ar
                                                                                                       
Imagen: Florencia Daniel

lunes, 7 de mayo de 2012

Borda: lleva un año sin gas y el macrismo intentó intervenirlo

Año 5. Edición número 207. Domingo 6 de mayo de 2012
Por
Diego Long


En el túnel. cada vez hay menos internados, de los 2 mil históricos hoy apenas superan los 700.

El hospital no fue reparado, cada vez hay menos internos y se cree que la intención es desmantelarlo para liberar el espacio para el centro cívico. El ex secretario de Salud, Néstor Pérez Baliño, fue interventor por un día.
A fines de abril del año pasado se cumplían 10 días de que el hospital de salud mental José T. Borda estaba sin gas. Azoraba la falta de corazón de la gestión de Mauricio Macri, se achacaba con eso de que los locos pobres no votan ni consumen, se advertía que el macrismo había caído en la propia trampa de la desinversión de la salud pública y se anunciaba el primer paro de los profesionales de la salud porteña; pero nadie, nadie, pensaba que semejante situación pudiera mantenerse durante el invierno que se avecinaba. Bueno, pasó ese invierno, la primavera, el verano, en fin, pasó más de un año y la situación hoy es la misma.
Esta semana, legisladores opositores volvieron a recorrer el nosocomio, haciéndose eco de las denuncias de los trabajadores, que al problema del gas sumaron fallas en el tendido eléctrico con que se lo suplió provisoriamente, y alertaron por la demolición sin aviso de espacios de rehabilitación, como parte de las tareas de construcción del controvertido centro cívico al que planean mudar gran parte de la sede del gobierno. No cumplió el oficialismo porteño con la promesa de que ninguna parte de la centenaria institución se vería comprometida: el 28 de marzo las topadoras voltearon el pabellón donde funcionaba hasta ese momento el taller Pan del Borda. Las máquinas quedaron bajo los escombros. Los pacientes se salvaron.
Los legisladores encontraron problemas viejos y otros nuevos. El secretario general de la Asociación de Profesionales del Borda, Gabriel Cavia, divulgó el intento de negociación del macrismo, a través de su vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal, que ofreció realizar las refacciones pero a cambio, nada menos, de una manzana del predio para la construcción del resistido complejo. También Cavia hizo saber que la asamblea de los trabajadores rechazó la “propuesta”, que sonaba más a soborno que a otra cosa. Es un dato para destacar, porque no se dejaron vencer por las necesidades, pero además lograron imponerse a la resistencia de los sindicatos. “Salud mental de la Ciudad de Buenos Aires está cogobernada por el macrismo y la Asociación de Médicos Municipales (AMM), que son los que ponen y sacan a los funcionarios. El Borda tiene un director, el doctor (Ricardo) Picasso, puesto por la AMM. La directora general de Salud Mental, la doctora (María Concepción) Grosso, también está por la AMM”, explica Ángel Barraco, asesor de la Comisión de Salud porteña y miembro de la Mesa Permanente Intersectorial de Salud Mental.
Los trabajadores piensan que ese silencio también calla las intenciones verdaderas del macrismo, que no son que el Centro Cívico y el manicomio convivan. De los dos mil internados que supo albergar históricamente el Borda, el año pasado ya habían quedado unos 850 y hoy hay apenas 709. Tanto Barraco como uno de los psiquiatras del hospital, Ricardo Gómez, aseguran que la mayoría de los pacientes que faltan “fue internada en instituciones de Pami, o a través del Profe, que es un sistema de cobertura que tienen los pacientes”.
Pero, además, el macrismo aprovechó la soledad del mes de enero para emitir la resolución 52 de la cartera de Salud, la que llamaba a licitación para contratar camas de internación en instituciones privadas. Recursos de amparo del titular de la Comisión de Salud de la Legislatura, Jorge Selser, de la legisladora María Elena Naddeo y de la Asesoría General Tutelar (AGT), hicieron que el llamado fuera suspendido hasta nuevo aviso. “Yo creo que la intención es, poco a poco, ir secando el hospital. Dejarlo caer y que ocurra como en el Moyano, que se van cayendo los techos, entonces ahí interviene la Justicia y, como hay que dar una solución, van a parar a clínicas privadas, como pasó hace tres años con 260 pacientes”.
Desde fines de 2010 la Ley Nacional de Salud Mental está vigente. Además, la Ciudad tiene su propia norma, la 448. Ambas plantean la desmanicomialización. Fue una excusa cómoda para el macrismo. “Se montan en el tema de la desmanicomialización para cerrar y aprovechar las instalaciones del hospital, y eso no es desmanicomialización”, afirma Gabriela Spinelli, coordinadora del área de Salud de la AGT, y fundamenta su incredulidad en la evidencia de que “los pocos programas alternativos al manicomio fueron desmantelados. Al programa de atención comunitaria para niños con trastornos mentales severos, con el argumento de que cambiaban la coordinación y la sede, lo desmantelaron hace muy poco. En realidad fue un desarmado encubierto. Era un programa que trabajaba en forma comunitaria y ahora lo trasladaron a la sede del Tobar García, en franca contradicción con su propósito de trabajar en la comunidad de cada uno de los chicos. También dejaron de lado los talleres protegidos. El Preasis, un programa del Ministerio de Desarrollo Social, de externación asistida, quedó prácticamente sin presupuesto. Es decir, desde que asumió la gestión este gobierno no hay ningún plan de salud mental, ni siquiera desde la ideología contraria, ni sostienen el manicomio, ni crean los dispositivos que son necesarios para transformar el sistema”.
Por eso Spinelli dice que lo que más le preocupa, incluso más que el gas, es que “no hay ningún plan de salud mental en la ciudad. Es un tema que no interesa en absoluto, lo único que interesa son los negociados que hay adentro”.
El jueves pasado, tal vez a raíz del humilde revuelo causado por la visita de los legisladores, o a causa de que los sindicatos aliados no pudieron manejar la asamblea de trabajadores, el macrismo no tuvo mejor idea que intervenir el Borda. A donde envió al saliente subsecretario de Salud, Néstor Pérez Baliño. Duró un día. En el hospital le hicieron saber que no era bienvenido.
Estela Adra, delegada de la Asociación de Psicólogos Municipales describe a Pérez Baliño: “estrictamente tiene una actitud de desprecio absoluto para quienes no piensan como él. La doctora Grosso, lo mismo. Es como una marca registrada de esta gestión, yo he ido a la Legislatura y parecen todos cortados por la misma tijera, vengan de donde vengan. Son todos mal educados y autoritarios”. Adra reconoce “viejas disputas” con Grosso, porque “comparte el criterio de psiquiatrización, y en este momento antepone el interés inmobiliario por sobre el de salud, al permitir que predios como el del Borda y el del Moyano tengan otros destinos. No está defendiendo al sector”, dice.
Para Daniel Zappia, del taller Arte y Pintura del Borda, afecta a los pacientes “que se reedite ahora en sus vidas una cuestión tan triste como la incertidumbre de si van a poder continuar”. Zappia cuenta que “hay amenazas permanentes, de achique, de cierre, de que no hay recursos humanos. Y lo representan en su arte, se ve en sus expresiones musicales, en sus expresiones literarias, lo muestran permanentemente. Todas estas cuestiones tan dolorosas ingresan a sus delirios”. Y a esta altura, el problema dejó de ser el gas.
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