Dr MIGUEL BENASAYAG

Nacido en Argentina y exiliado en Francia a fines de la década de 1970, reside en Paris desde aquella época, aunque visita nuestro país de manera regular.Es Doctor en psicopatología, filósofo, investigador, psicoanalista y un activo militante político.Autor de más de 30 libros publicados en 12 idiomas, entre otros:“La Fragilité” (1999), “Connaitre est Agir”(2008), “Organisme et artefacte” (2010), "Mythe de L´ individu”(2000) y “L’eloge du Coflit” (2009). Varios de ellos fueron traducidos al castellano. Actualmente es Director del Proyecto “Laboratorios Sociales en Argentina” en red con Brasil-Francia-España e Italia-

viernes, 24 de febrero de 2012

APOYO al Programa de Atención Comunitaria - Nota Periodística-

Sociedad ---22.02.2012 | 
Es el prestigioso Programa de Atención Comunitaria de Niños y Niñas con Trastornos Mentales Severos (PAC)
Denuncian que quieren cerrar un programa de salud mental infantil
 Lo indican padres, chicos y profesionales de la Ciudad de Buenos Aires. En este momento trabajan con 250 niños. Les comunicaron que debían trasladar a los chicos a instituciones psiquiátricas. Las pastillas como forma de control.

La comunidad de profesionales de salud mental de la Ciudad de Buenos Aires, junto a padres y chicos con problemas psiquiátricos, mostraron su preocupación por el posible cierre del Programa Atención Comunitaria de Niños y Niñas con Trastornos Mentales Severos (PAC), uno de los más prestigiosos del país, y advirtieron una profundización de la política de salud mental del Ejecutivo porteño que busca financiar internaciones prolongadas en clínicas psiquiátricas en lugar de desplegar estrategias de reinserción social y rehabilitación.
El PAC funciona desde 2007 en el Centro de Salud Mental 1 dependiente del gobierno de la Ciudad, ubicado en Manuel Pedraza 1558, aunque los mismos profesionales vienen trabajando hace más de 20 años. Ha tratado a más de 500 chicos, y en la actualidad trabajan con unos 250, de los cuales 80 aún están institucionalizados en hogares.
Según la propia resolución ministerial que lo crea, en concordancia con los postulados de las nuevas leyes de Salud Mental nacional y de la ciudad, su objetivo es apuntar a una atención integral de la salud, con la función de armar redes de contención socio-familiar para niños y jóvenes en situación de alta vulnerabilidad psicosocial.
“Tiene la mirada puesta en el contexto, y no en los individuos, sino privatizamos los problemas y los que terminan etiquetados y medicalizados son los chicos”, expresaron profesionales del PAC.
El trabajo con cada chico se centra en no apuntar a su encierro, sino todo lo contrario: analizar cómo sus problemas están atravesados por su entorno social y familiar, y aspirar con un trabajo interdisciplinario e intersectorial en red a que el joven pueda reinsertarse puertas abiertas.
El objetivo es evitar su medicalización y buscar que el tratamiento sea cerca de su territorio, contextualizándolo, junto a la realización de talleres y jornadas de recreación, como hicieron en el zoológico para el día del niño. 
Sin embargo, el 30 de enero, el director del Centro de Salud Mental 1, Ricardo Soriano, llamó a una de las responsables del programa para elevarles la comunicación que había recibido horas antes de parte de la directora de Salud Mental de la Ciudad, María Grosso: el PAC debía cerrar, y los pacientes “que sean necesarios” debían ser trasladados a instituciones psiquiátricas.
Los afectados hicieron mención a un caso particular que despertó la crítica de Grosso: “Creemos que el conflicto aparece porque, a partir de un pedido de la Asesoría General Tutelar de Ciudad, estamos trabajando con la Dirección de Niñez para desinstitucionalizar a los 13 chicos del hogar Imai. Niñez nos contactó para ver si podíamos relocalizar a sus familias o si no trasladarlos a un lugar mejor.”
“La hipótesis que tenemos –continúan– es que la dirección de Salud Mental quiere contratar y ‘conveniar’ este hogar, a otro precio, y la única forma por la cual no puede hacerlo es por los informes que nosotros presentamos.” 
Gabriela Dueñas, integrante del ForumAdd (Equipo Interdisciplinario de lucha contra la medicalización de la Infancia) que forma parte de la red de trabajo, expresó a Tiempo Argentino que “existe la firme pretensión de desarticular el PAC, desvincular a sus responsables, y derivar a los chicos, incluyéndolos en el Programa Puertas adentro del Tobar García, que también tiene limitaciones de camas, por lo que los derivarían a hogares privados”.
Dueñas señaló que “de este modo, uno de los pocos programas que funcionan extramuros sería acotado en lo que es, tal vez, su mayor mérito”.
La comunidad destacó que en la Ciudad existen unos 30 hogares que albergan a más de 900 chicos. Para Dueñas, esto supone por un lado “la privatización de la salud mental”, y agregó: “Al desenraizarlos de su lugar de origen, encerrándolos y descontextualizándolos, estamos justamente vulnerando el derecho que tiene que ver con el abordaje integral de la salud”.
Si esto se concretara, “de la mano del cierre vienen las prácticas de medicalización, apelando al abuso de drogas psicotrópicas para aquietar a los chicos, muchos de los cuales están en situación de calle. Apelan a lo que en criollo podría llamarse el ‘empastillaje como una forma de control. Y además, acá también juegan los intereses de los laboratorios y los hogares privados de internación. Está todo ligado”.<
Los avances de Ignacio
A Ignacio Cipela le encanta viajar. Enumera todas las líneas de trenes, cuenta que sale todos los días solo a andar en bici o a caminar al parque, cercano a su casa en Floresta. Ignacio tiene 15 años, y desde su primera infancia sufre dificultades “de crecimiento, maduración, y problemas psiquiátricos”, según relata su madre, Sandra Calvo, de 44 años. Cuando nació, vivían en Concordia, Entre Ríos, y a los pocos años se mudan a Capital, donde empieza a tratarse con el equipo de Alejandra Barcala, para luego pasar a integrar el PAC en 2007. “La manera de trabajar que se tiene bajo este programa es muy interesante, porque no es el niño dentro de un consultorio con un profesional. Ignacio acá recibe un tratamiento integral con psicopedagogas, psiquiatra, y hasta acompañante terapéutico para cuando un familiar quiebra, como me pasó a mí hace un año y medio”. Uno de los principales avances fue enseñarle a movilizarse solo, que adquiriera autonomía. Hoy puede subirse solo a un colectivo, ir al consultorio de su psicólogo o de compras, y este año arrancará en la Escuela Especial 13, con formación laboral. Debió perder cuatro años hasta poder dar con un establecimiento: “En unas no entraba porque el perfil conductual no daba, en otras porque al ser escuelas de recuperación no tenía nivel de repitencia suficiente para ingresar allí, en una especial tampoco porque el nivel intelectual daba para entrar a una de recuperación, recién ahora va a ingresar a una escuela pública”. En estos cuatro años fue a parar a centros educativos terapéuticos, a los que su madre llama pequeños manicomios infantiles: “Están ‘custodiados’, como una guardería para más grandes, donde no reciben una educación curricular. Dicen que los preparan para actividades desde la vida cotidiana.Sin embargo las aulas no tienen picaporte por lo cual los chicos no son dueños de salir solos para ir al baño, que tampoco tienen picaporte. No dejan de tener una mirada de que los chicos son peligrosos y que pueden escaparse”. Sandra pertenece a la red FUV, de usuarios, familiares, y voluntarios por los derechos de las personas con padecimiento mental. Desde allí le llegó la noticia del posible cierre del PAC. “Hay muchos chicos que no tienen a nadie que vaya a luchar por ellos y sus derechos. Son estos los que en realidad no le importan a nadie, ni a Macri ni a Grosso (María, la directora de Salud Mental). Si el PAC desaparece lo que queda es la nada.” A su lado, Ignacio cuenta que es fana de la computadora y del básquet: “Manu y Scola son los dos que sigo. Scola cuando hace el bombazo mata cestas”. Que cuando termine la escuela será ingeniero aeronáutico y que a futuro quisiera “hacer un viaje de larga distancia, a las cataratas, por ejemplo, con mis compañeros”. Y advierte: “Como representante del PAC digo que si tenemos que protestar o hacer piquetes frente al gobierno de la Ciudad, lo haremos. Tomamos la calle Cerrito, de punta a punta”. 
Solidaridad de psicólogos
La noticia generó una respuesta inmediata de diversos sectores. La Asociación de Psicólogos de la Ciudad se solidarizó con los profesionales y la situación de las familias, “expuestos a medidas que generan una nueva o más victimidad”; mientras que José Machain, consejero por la Legislatura en el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de CABA, afirmó que la noticia “coincide con versiones que me hicieran llegar”, y advirtió que planean citar a Grosso para el último martes de este mes. A su vez, en la Legislatura impulsa un proyecto de ley que “proteja” al PAC.
Lógica privatizadora
Desde el ámbito legislativo también criticaron la política del macrismo en salud mental. Los diputados de Proyecto Sur y el Frente para la Victoria avanzan en declarar al PAC de interés público. Mientras tanto, a nivel nacional, el senador kirchnerista Daniel Filmus se plegó a la denuncia realizada por el Foro de Instituciones de Profesionales en Salud Mental de la Ciudad a raíz de la reubicación de los pacientes de los hospitales Borda y Moyano. La Resolución Nº52/MSGC/12 del Ministerio de Salud porteño aprueba pliegos para licitar el servicio de internación prolongada de pacientes psiquiátricos y pacientes gerontopsiquiátricos a un monto de $ 12,7 millones.
“Una vez más el jefe de gobierno de la Ciudad no cumple con la ley, porque Macri atiende los temas de la Ciudad con lógica privatizadora”, aseguró Filmus, quien afirmó que esta resolución incumple el artículo 12 de la Constitución de la Ciudad y además viola las actuales leyes de salud mental, tanto la 26.657 de la Nación como la 448 de Buenos Aires, las cuales “prescriben la creación de dispositivos intermedios alternativos que permitan la pronta reinserción social de los afectados, previniendo y sustituyendo progresivamente las internaciones prolongadas, de probada ineficacia en todo el mundo”.
“Está en juego un posicionamiento político que reproduce prácticas de control social”
 Desde comienzo del proceso democrático en la Argentina se han desarrollado, en diferentes jurisdicciones, procesos de transformación en el campo de la salud mental: de prácticas hospitalocéntricas a prácticas comunitarias basadas en el respeto de los derechos de los usuarios. Diferentes tratados internacionales, legislaciones nacionales (particularmente la Ley Nacional de Salud Mental, Ley 26.657), y legislaciones provinciales (incluso la misma Ley de Salud Mental que rige en la Ciudad de Buenos Aires, Ley 448), marcan el camino hacia la consolidación de procesos des/institucionalizadores con garantía en la asistencia.
Los niños, niñas y adolescentes son sujetos privilegiados en estos procesos; sin embargo existe un fuerte rumor que el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires plantea hoy, a través de la Dirección de Salud Mental, un camino inverso: la desarticulación del Programa de Atención Comunitaria a Niños, Niñas y Adolescentes con Trastornos Mentales Severos (PAC). 
Si esto ocurriera, no puede leerse sólo como el cierre de un programa, sino como un verdadero posicionamiento político, social y económico que reproduce prácticas de control social para estos grupos vulnerable.
Los procesos de medicalización y medicamentalización de la infancia; la incidencia de factores de demarcación entre salud y enfermedad,  entre normalidad y anormalidad; las prácticas de exclusión social en instituciones de encierro, en este caso además privadas, son algunos de los aspectos que están en juego. 
El PAC hoy se ha convertido en el espacio social que ubica el punto de inflexión sobre el cual no podemos permitir avanzar.
El PAC es hoy un lugar donde los niños, niñas y adolescentes con trastornos mentales severos reciben asistencia, cuidados; pero también, y particularmente, es un lugar de inclusión social desde donde se promueven y garantizan sus derechos.


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